miércoles, abril 11, 2007

La puta viciosa



Soy una viciosa, una tía rara a la que le pone que la zurren, que la quemen, que la encadenen en una jaula o que la marquen con un hierro candente. Soy una pervertida, una zorra caliente que se pasa el día follando con cuantos Amos o pseudoamos encuentro por el camino, que va siempre desnuda y que se pasea por las calles provocando a unos y a otros, mostrando que no lleva ropa interior, que porta bolas en el coño mientras se retuerce por las aceras en cientos de orgasmos espontáneos.

Soy una loca que ha defraudado la confianza y el amor de los que me quieren, de esos que ahora me critican porque soy como quiero ser. No importa que todo eso de que me acusan sea una pérfida mentira; no importa que solamente se trate de una forma de vida libremente elegida con la que no molesto a nadie ni obligo a nadie. No importa que jamás haya dicho una palabra acerca de mi vida, que no haya avergonzado a nadie. Y, mucho menos, importa que mi vida sexual sea tan normal como la de cualquier otra, seguramente más comedida y menos agitada que la de cualquier otra. Lo que importa es que soy una viciosa porque no pienso como ellos y una pervertida porque no voy con un novio y le engaño con cualquiera mientras él me engaña a mí con otra. Lo que importa es que soy una loca porque me he atrevido a llevar una vida diferente, porque disfruto más que ellos y porque he sido capaz de percibir sensaciones que ninguno de ellos es capaz de tener.

Pero da lo mismo. Ya me han juzgado y ya me han condenado. Viciosa, pervertida, putón, loca y rara. Para cumplir mi pena deberé pasar el resto de mi vida junto a un marido ejemplar que me zurrará, insultará, vejará y humillará con todas las normas legales a su favor; deberé follar dos días a la semana, por supuesto él arriba y yo abajo; deberé hablar de ropa, de detergentes o de niños, porque tambien deberé tener niños -lo correcto serían dos- y pudrirme haciendo algo que no quiero hacer porque tengo que redimir mi culpa.

Es igual. Han ganado y lo reconozco. No puedo luchar contra ellos porque son superiores a mí y por eso, hoy, siento por primera vez en todo este tiempo que acaso estoy llegando al final del camino.

7 Comments:

Blogger Ifigenia said...

He descubierto hoy tu blog. Soy una sumisa con un Amo desde hace años. No llegues al final, sé tú misma y no te dejes manejar por los demás. Animo!! Y gracias por el blog, me encanta.

21:05  
Blogger Tarha said...

Ellos,"los durmientes",no pueden vencerte,ni retenerte.Solo tu puedes evitar ser esclava,solo tu puedes negarte tus sueños,solo tu puedes cerrar esa puerta.
Tu Amo y Señor,Tarha

19:43  
Blogger Hermes said...

Si sientes que llegas al final, y que ese final es un matrimonio que te ha ce sentir que ellos te han podido... será porque tu lo deseas... otro sentido no tendría.

Besos morbosos

14:30  
Blogger perra silvia {T} said...

Ifigenia, hermes, gracias por vuestros comentarios y por haber querido deteneros en mi blog. El matrimonio es sólo una metafora pero el problema es parecido.

Amo, no soy tan fuerte como para poder vencer a todo el mundo, sobre todo cuando esa parte del mundo tiene más poder que su esclava

22:57  
Blogger cristian said...

Es conmovedor lo que escribes , perra

19:30  
Blogger El Señor de la Mansión said...

Ánimo, silvia{T}. Persigue tus sueños, o ellos te perseguirán toda la vida. No sueltes nunca esa cadena que te une a ellos. Posiblemente sea lo único que te salve de ahogarte cuando la marea suba.
No me creo la primera parte del post, en la que sin duda exageras, pero tampoco me trago la segunda. Ni tan zorra como te gustaría a tí, ni tan vencida como ellos quisieran.

Ya sabes (sabéis) dónde encontrarnos.
Un abrazo cargado de nuevas fuerzas y Mis respetos tu Señor

12:25  
Blogger kimuko said...

Cielo, muchas nos sentimos así muchos días. Hay mucha gente que juzga sin el menor derecho, y no te puedo decir que no hagan daño, sobre todo cuando entra la familia en juego...

Cuando mis padres llegaron a mi blog me llamaron de todo y me desgarró. Me mataba, me quemaba. Pero me defendí. Tome aire, sin gritar, les expliqué claramente todo lo que pasaba.

Mi madre gritaba. Yo no levanté la voz. Le dije "soy así y voy a seguir siendo así, soy feliz". Y esperé que lo entendiera.

No lo ha hecho, simplemente hace como si todo aquello no hubiera existido, como si no supiera esas cosas de mí. De momento es suficiente. Yo en mi vida, ella en la suya.

Ánimo :*

16:56  

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