jueves, febrero 22, 2007

Sumision mental


Cuanto mayor es la humillación que me infringe mi Amo, mucho mayor es la sumisión que experimento, seguramente porque, como explica El_Faro en un estupendo artículo, al disfrutar de esa humillación, me siento profundamente humilde, un simple objeto sin valor frente a mi Amo. Sucede lo mismo ante una experiencia fuerte y, sobre todo, ante una sesión más intensa de lo habitual, situaciones en las que aumenta enormemente mi grado de sumisión, haciendo que me sienta una perra ínfima carente de cualquier derecho. Pero al contrario de lo que opina El_Faro, ese sentimiento sí me perduda más allá de la sesión y hace que mi entrega mental sea mucho más profunda y que aunque se halle a una considerable distancia de mi Señor, me siga invadiendo el deseo de servirle y de satisfacer cualquier deseo suyo. En esos momentos tengo la sensación de que mi Amo lo puede todo, que domina totalmente a su esclava, una esclava que se siente vulnerable y perdida.
No sé si todo ello tendrá también que ver con mi forma de entender la sumisión. Pretendo que marque mi forma de vida, algo que sea más permanente y que no se circunsacriba al tiempo de una sesión, sino a un estado en el que la entrega o al menos la disposición para esa entrega sea continua y permanente.
De esa forma, espero alcanzar ese estado de sumisión mental que como afirma El_Faro es un estado superior, la sumisión más placentera y maravillosa aunque estoy de acuerdo también en que es la más delicada y peligrosa.

1 Comments:

Blogger silvia {T} said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

00:24  

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