lunes, septiembre 25, 2006

La bienvenida


La mansión luce sus galas como en las mejores ocasiones. El Amo ha ordenado que se limpie todo, que se coloquen los ornamentos que se exhiben en las fiestas, que resplandezcan las lámparas, los metales y las joyas, que se prepare la mesa como en aquella fiesta que todavía se recuerda, cuando la aristocracia entera acudió a festejar la inauguración de la casa, hace ya muchos años. El Amo me ha ordenado que lo supervise todo, que mire estancia por estancia, incluída la mazmorra donde debo preparar los instrumentos para que estén radiantes y en perfecto uso. Me ha dicho que si algo falla yo seré la responsable, que si la ceremonia no sale como él desea me privará de su presencia durante el tiempo que necesite para purgar mi falta.
Pero todo está en orden, todo brilla y el aroma de las flores que los jardineros han cortado esta misma mañana, lo invade todo. Porque hoy es el día, porque hoy regresa mi hermana, hija pródiga o esclava confundida que se creyó repudiada mientras en la Torre el Amo intentaba aminorar su tristeza con el recuerdo de un tiempo distinto y mientras yo me consumía en la soledad de mis cuatro paredes, conocedora por ella y por él de los entresijos de una ruptura que no fue más que la rebeldía de una sumisa que se creyó una incomprendida.
Y hoy es el día de su regreso. Ella le ha rogado que la permita volver y él ha accedido al instante porque nunca había cerrado los brazos ante la posibilidad de un regreso.
elena entra en el gran salón cubierta únicamente por una túnica transparente mientras el Amo, sentado en el sillón del fondo, espera su llegada y mientras yo, de rodillas a su lado, siento que el corazón me palpita con más fuerza. elena llega frente al Amo, se despoja de la túnica y se arrodilla para presentarse. El Amo le da la bienvenida y ella susurra un agradecimiento que apenas sale de su boca por la emoción. Luego, el Amo se pone en pie y ayuda a su esclava a levantarse. Le permite ir junto a él pero cuando pasa por mi lado, se detiene un instante, me toma del brazo y me obliga a levantarme también. Luego, nos señala la ropa que desea que nos pongamos y nos ordena que le acompañemos por los distintos salones hasta llegar al gran comedor donde se va a celebrar la cena de bienvenida.

2 Comments:

Blogger esclava elena said...

cada dia escribes mas y mas bello silvia, besos...

03:00  
Blogger Sayuri said...

Preciosos momentos los que tenido la suerte de leeros en esa Torre, espero con impaciencia el relato de la cena de bienvenida...besos.

20:44  

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